Empiezo a estar bastante harta de esa frase que tanto escucho últimamente (de boca de grandes empresarios con el riñón bien forrado sobre todo...) diciendo que España es un país de pesimistas, y que con esa actitud no saldremos adelante.
Teniendo en cuenta que quien suele decir eso normalmente tiene el dinero suficiente como para garantizar no solo su futuro y el de sus hijos, sino también el de sus nietos y más, es hasta ofensivo. Sobre todo, porque una vez más demuestran que viven en un mundo paralelo, un mundo donde ellos pueden hacer lo que les viene en gana, y desde el que se asoman de cuando en cuando para arrugar la nariz y farfullar que la chusma está demasiado depre para sacar esto adelante.
Además, se equivocan, pero mucho, una vez más.
Salgo a la calle y veo sonrisas. Muchas de ellas con los dientes apretados, puede que aguantándose las ganas de gritar, pero ahí están. Veo caras de cansancio, de hartazgo y de angustia, pero siempre escucho palabras amables, pensamientos de mejora, de lucha. Escucho carcajadas sinceras, por cosas tan sencillas como intercambiar unos chistes en la barra de un bar con un amigo, o por ver la última barrabasada que se le ha ocurrido al pequeño de la familia en el parque.
Veo ganas de mejorar, ganas de seguir luchando, ganas de comerse el mundo y labrarse el futuro, tengan 18 años o 50.
Comparto planes de esperanza, la mayoría de las veces acompañadas de un "a ver que tal!", pero siempre con la voluntad de no bajar los brazos por duras que se pongan las cosas.
Puede que desde la óptica de esos grandes empresarios o de las élites políticas que se asoman a su balcón y nos miran desde muy alto, nuestras esperanzas, nuestras luchas, parezcan poca cosa, comparado con el enorme trabajo que tienen ellos, de sacar adelante un país (ejem...) aunque sea a costa de los que viven en él, pero eso no significa que tengan derecho a venir a decirnos que ya vale, que eso de tener la cara de preocupación no está bien, aunque no sepas hasta cuando va a poder pagar lo básico, que hay que ponerse guapos, que desde Europa nos estan diciendo que las caras largas salen mal en las fotos de la recuperación.
Que coño sabrán ellos de lo que es el optimismo...Ser optimista hoy en día es levantarse temprano para salir a buscar trabajo, aunque lleves meses haciéndolo sin resultado. Es tener que ir a la compra contando las monedas y decidiendo si esta semana toca fruta o pescado. Es ir a jugar con tus hijos para olvidarte por un ratito que este año la ropa de invierno va a tener que ser la misma del año pasado y la del anterior. Es seguir luchando, por mucho que te hierva la sangre viendo los telediarios día sí, día también, en los que te enteras que los chorizos están en todos lados, y que todos los políticos son iguales en algo, lo de los suyos no es para tanto.
Así que la próxima vez que escuche eso de que hay que ser optimista, ya ni me molestaré. Simplemente recordaré que ellos no tienen ni puta idea de lo que es.