martes, 27 de octubre de 2015

De perros y animales

Estimados propietarios de perros:

Me dirijo a vosotros con toda la amabilidad que me caracteriza para avisaros (por si no os habíais dado cuenta) que en Gijón hay varios espacios habilitados para perros, en los que pueden correr con libertad y hacer sus necesidades sin que nadie los moleste, y sin que ellos molesten a nadie.

Lo digo porque por lo que se ve, a algunos de vosotros os parece demasiado trabajo llevar a vuestros canes allí, y les sacáis a dar una vuelta por las zonas verdes de los parques infantiles de la ciudad, momento que aprovecháis para que hagan sus necesidades en dichas zonas, que están tan a mano...

Y claro, para qué vais a recoger el paquete que dejan los animales. Con lo que cuesta eso, y total, ya están los chavales de EMULSA para limpiar, que para eso les pagan. O ya puestos, que se lo lleve algún crío o algun padre para casa bien estampado en el zapato (cuando no en la mano o en la cara, que ya se sabe la manía que tienen los niños de tocar todo lo que ven), no dicen que da buena suerte? Hay que agradecer a esos propietarios su enorme altruismo al repartir buena suerte por todos los parques de la ciudad!

Y ya no hablemos de los pises de los perros, porque claro, quien se va a parar a sacar al perro del trozo de hierba que tan cómodamente nos han puesto a la puerta de casa, para que eche un pis en cualquier otra parte. ¿Que luego se sienta un mocoso y (ya digo que son muy maniáticos los niños) se lleva un puñado de hierba a la boca? Pues que se joda, que los parques infantiles no están hechos para que los niños los disfruten en su totalidad, ya les sobra con los columpios.

Me pongo tan sutil y tan razonable para hacer ver todas estas cosas porque hace un par de días, mi hijo vino con la pierna llenita de picaduras de pulga, después de haber jugado en la zona verde de un parque cercano a mi casa.

Pero claro, supongo que la culpa es mía. A quien se le ocurre que un niño pueda meterse en una zona de hierba de un parque para recojer hojas y palos. ¡Seré malamadre!

Por eso quiero disculparme con anticipación con el dueño del próximo perro que aparezca en cualquiera de los susodichos parques (que por cierto, tienen una señal preciosa que indica que los perros no están permitidos...que ideas más raras). Me disculpo porque si observo que el bicho se acerca demasiado a mi hijo o que deja una hermosa mierda plantada en medio de la zona verde, no sólo procederé a graparle el culo al perro, sino que con la misma grapadora industrial (que al efecto pienso adquirir próximamente) le grapo la boca al amo, porque después de todo, dudo mucho que lo de ir a cagar al parque de los niños haya sido idea del can.