Llevo días dándole vueltas a la cabeza, no sabía si debía o no escribir sobre todo lo que está pasando en Gaza, sobre lo que está haciendo Israel. Y no porque no tenga nada que decir, durante todo este tiempo no me he quedado callada, sino porque no sabía si sería capaz de controlar mis palabras, de no dejar que fluyera la rabia y el cabreo que me quema por dentro cada vez que veo, leo o escucho las informaciones que provienen de allí.
La verdad es que no creo que sea capaz de contenerme, pero procuraré mantener mis palabras dentro de un límite, no quiero desacreditarme a mí misma poniendo por escrito todas las barbaridades que se me pasan por la cabeza.
No puedo entender en nombre de qué causa un pueblo puede permanecer impasible viendo como día tras día masacran sin piedad a sus vecinos, que no son unos desconocidos que viven a millones de kilómetros, sino que los tienen al lado. Lo que menos entiendo de todo es en qué cabeza cabe que sea legítimo bombardear indiscriminadamente a una población, sin distinción ninguna de edad, condición o estado de salud.
¿Cómo es posible que un pueblo que continuamente alude a su historia de persecuciones y masacres esté ahora haciendo eso mismo contra otro pueblo? ¿Cómo se convence a todo un país de que tienen el derecho legítimo para arrebatar sus tierras a otro, llevándose por delante a miles de personas?
He de decir que la maquinaria de propaganda del gobierno israelí debe de ser muy superior a la que en su momento tuvieron los nazis, pues no sólo han conseguido que sus conciudadanos estén convencidos de que están haciendo lo que deben, sino que han silenciado al resto del mundo, que mira lo que está pasando, en los mejores casos, apretando los dientes para no vomitar, en el peor, asintiendo con la cabeza como un padre benevolente que sabe que su hijo es el matón del colegio y en su interín está orgulloso de ello.
El gran poder de Israel no es sólo el dinero, que también, es el remordimiento.
Todo el mundo se horrorizó y aún se horroriza con lo que hicieron los nazis alemanes con el pueblo judío. Es lógico, y es deseable que todos recordemos lo que puede pasar cuando las ideas delirantes de un lider con carisma van calando en el día a día de todo un pueblo, llegando a conseguir que ese pueblo se crea con el derecho de exterminar al objeto de sus obsesiones y que no los vean casi como seres humanos, sino como obstáculos, como usurpadores que les roban lo que es suyo. Seguro que os suena de algo...
En el caso de los israelíes no es tanto la presencia de un lider con carisma como el goteo contínuo de ideas con el que se ha regado al pueblo desde el gobierno, llegando a convencerles de que la vida de los palestinos no es más que una piedra que se han de sacudir del zapato para conseguir sus objetivos.
Lo inconcebible de todo esto es que el pueblo israelí, perseguido, acosado, torturado y asesinado, se ha convertido en todo lo que siempre ha odiado, en perseguidor, acosador, torturador y asesino.
Y todo esto con el beneplácito de la mal llamada Comunidad Internacional, que de Comunidad está demostrando que tiene más bien poco.
Es vomitivo escuchar la tibias condenas de las grandes potencias, las regañinas ligeras, el mirar para otro lado y el justificarlo todo en aras de una "autoprotección" que hace ya mucho que ha perdido el poco sentido que pudiera tener...todos conocemos las imágenes de las piedras contra los tanques.
Está claro que el poderío económico de Israel tiene cogido por los huevos a cualquiera que pudiera hacerles frente, así que nadie se moja, por miedo a las consecuencias.
Mientras tanto, los niños, los enfermos, los ancianos, las mujeres, los inocentes, siguen muriendo de maneras terribles en ocasiones. Y lo peor de todo es que los supervivientes se agarrarán a los terroristas de Hamas como sus únicos salvadores, puesto que el resto del mundo les ignora...Me pregunto si es ese el objetivo real del gobierno israelí, convencernos a todos de que todos los palestinos apoya a los terroristas para tener así la excusa perfecta para exterminarlos sin piedad.
Al final, lo que queda es el lamento de los niños, las lágrimas de las madres, la mirada horrorizada del pueblo llano, mientras sus dirigentes juegan a sus juegos, aplastando todo lo que se les pone por delante.
Y la rabia...
Y la rabia es peligrosa...
martes, 22 de julio de 2014
miércoles, 2 de julio de 2014
Yo
Soy como soy. Nunca he pretendido ocultarlo ni engañar a nadie. Dicen los que me conocen un poco que voy de frente...a lo mejor por eso me he llevado algunas ostias bastante dolorosas.
Me gusta el fútbol, soy sportinguista de nacimiento, culé por elección y devota de un chaval llamado Lionel Andrés Messi, no en vano mi hijo se llama Leo. Soy de las que sufren, de las que no se pueden sentar cuando las cosas se ponen mal, de las que se muerden las uñas, gritan y hasta tienen taquicardias en partidos importantes, de las que se levantan jodidas al día siguiente de una derrota, de las que comentan las jugadas y discuten los sistemas con otros aficionados y no me avergüenzo de ello. No pretendo saber más que nadie, pero tampoco permito que me hagan de menos por ser una mujer.
Tengo ideas de izquierdas, puedo considerarme republicana, pero sobre todo soy antimonárquica, no cabe en mi cabeza que por haber nacido con tal o cual apellido toda una familia tenga derecho a ser mantenida por un pueblo que no les ha elegído generación tras generación. Reniego de los políticos actuales, aunque reconozco que no todos son iguales y espero que los jóvenes que vienen sepan limpiar la basura que los actuales les están dejando en todas las instituciones.
Lo que soy lo he forjado con mis propias decisiones, unas acertadas, otras muchas, erróneas. He aprendido a convivir con estas últimas, aunque siempre llevaré dentro el resquemor de no haber llegado a ser quien realmente quise, quizá por comodidad, quizá por falta de ambición. Sea como sea, asumo mi situación actual, lo que no quiere decir que me conforme con ella.
Siento que encajo en pocos lados, pero eso se acaba cuando me zambullo en cierto tipo de libros, de los que crean su propio mundo, que hacen que la fantasía y mi realidad se fundan mientras estoy leyendo. Creo universos paralelos en mi mente, dentro de esos mundos, me ayudan a llevar mejor mis miedos, a arrinconarlos y a olvidarlos por momentos. Los Siete Reinos, La Tierra Media, Mundo Medio, con su Torre Oscura, han marcado mi vida, y lo siguen haciendo.
Soy atea recalcitrante, no admito la idea de que un dios guie y juzgue mis decisiones, aunque tampoco creo que todo lo que me ocurre sea cosa del azar. No tolero intromisiones en mi cuerpo y en mi vida de los que se llenan la boca hablando de pecado y redención, no tienen ningún derecho.
Siento miedo a envejecer, pero no por el paso del tiempo, sino porque no sé si podré soportar los límites que mi cuerpo me pondrá a medida que vaya cumpliendo años. Me aterroriza que no me necesiten, puedo soportar que me ignoren los que quiero, aunque me duela, pero no que me aparten.
Busco amigos en este universo de internet para llenar el hueco que dejaron los que quedaron atrás en la vida real. He encontrado algunos que me demuestran que este mundo y el "real" se pueden complementar a la perfección si sabes como hacerlo.
Mi familia es el pilar básico de mi vida, sobre todo desde que Leo llegó. Por ellos soy capaz de todo, en caso necesario. No necesito nada más que su felicidad para sentirme plena. Sufro cuando sufren, río cuando ríen, tengo paciencia ilimitada con ellos y espero que ellos la tengan conmigo.
Soy temperamental. Me enfado cuando me llevan la contraria, intento rectificar cuando siento que he metido la pata, aunque no siempre lo consigo. Procuro no irme a dormir enfadada con los que quiero y hacerles saber que son necesarios para mí todo lo que puedo, aunque reconozco que ya no soy la misma de antes en eso...algunas decepciones lo han cambiado.
Soy lo que soy, no intento disimularlo. No soy perfecta, no lo pretendo. Tengo mi lado oscuro, intento dominarlo con pequeñas cosas. A menudo lo consigo, otras veces no, pero siempre vuelvo a la superficie. No pretendo dar lecciones a nadie, así que no me gusta que me las intenten dar a mí. Maestra de nada, aprendiza de muchas cosas. Agradezco lo que tengo, pero quiero tenerlo todo.
Esta soy yo.
Me gusta el fútbol, soy sportinguista de nacimiento, culé por elección y devota de un chaval llamado Lionel Andrés Messi, no en vano mi hijo se llama Leo. Soy de las que sufren, de las que no se pueden sentar cuando las cosas se ponen mal, de las que se muerden las uñas, gritan y hasta tienen taquicardias en partidos importantes, de las que se levantan jodidas al día siguiente de una derrota, de las que comentan las jugadas y discuten los sistemas con otros aficionados y no me avergüenzo de ello. No pretendo saber más que nadie, pero tampoco permito que me hagan de menos por ser una mujer.
Tengo ideas de izquierdas, puedo considerarme republicana, pero sobre todo soy antimonárquica, no cabe en mi cabeza que por haber nacido con tal o cual apellido toda una familia tenga derecho a ser mantenida por un pueblo que no les ha elegído generación tras generación. Reniego de los políticos actuales, aunque reconozco que no todos son iguales y espero que los jóvenes que vienen sepan limpiar la basura que los actuales les están dejando en todas las instituciones.
Lo que soy lo he forjado con mis propias decisiones, unas acertadas, otras muchas, erróneas. He aprendido a convivir con estas últimas, aunque siempre llevaré dentro el resquemor de no haber llegado a ser quien realmente quise, quizá por comodidad, quizá por falta de ambición. Sea como sea, asumo mi situación actual, lo que no quiere decir que me conforme con ella.
Siento que encajo en pocos lados, pero eso se acaba cuando me zambullo en cierto tipo de libros, de los que crean su propio mundo, que hacen que la fantasía y mi realidad se fundan mientras estoy leyendo. Creo universos paralelos en mi mente, dentro de esos mundos, me ayudan a llevar mejor mis miedos, a arrinconarlos y a olvidarlos por momentos. Los Siete Reinos, La Tierra Media, Mundo Medio, con su Torre Oscura, han marcado mi vida, y lo siguen haciendo.
Soy atea recalcitrante, no admito la idea de que un dios guie y juzgue mis decisiones, aunque tampoco creo que todo lo que me ocurre sea cosa del azar. No tolero intromisiones en mi cuerpo y en mi vida de los que se llenan la boca hablando de pecado y redención, no tienen ningún derecho.
Siento miedo a envejecer, pero no por el paso del tiempo, sino porque no sé si podré soportar los límites que mi cuerpo me pondrá a medida que vaya cumpliendo años. Me aterroriza que no me necesiten, puedo soportar que me ignoren los que quiero, aunque me duela, pero no que me aparten.
Busco amigos en este universo de internet para llenar el hueco que dejaron los que quedaron atrás en la vida real. He encontrado algunos que me demuestran que este mundo y el "real" se pueden complementar a la perfección si sabes como hacerlo.
Mi familia es el pilar básico de mi vida, sobre todo desde que Leo llegó. Por ellos soy capaz de todo, en caso necesario. No necesito nada más que su felicidad para sentirme plena. Sufro cuando sufren, río cuando ríen, tengo paciencia ilimitada con ellos y espero que ellos la tengan conmigo.
Soy temperamental. Me enfado cuando me llevan la contraria, intento rectificar cuando siento que he metido la pata, aunque no siempre lo consigo. Procuro no irme a dormir enfadada con los que quiero y hacerles saber que son necesarios para mí todo lo que puedo, aunque reconozco que ya no soy la misma de antes en eso...algunas decepciones lo han cambiado.
Soy lo que soy, no intento disimularlo. No soy perfecta, no lo pretendo. Tengo mi lado oscuro, intento dominarlo con pequeñas cosas. A menudo lo consigo, otras veces no, pero siempre vuelvo a la superficie. No pretendo dar lecciones a nadie, así que no me gusta que me las intenten dar a mí. Maestra de nada, aprendiza de muchas cosas. Agradezco lo que tengo, pero quiero tenerlo todo.
Esta soy yo.
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