miércoles, 31 de diciembre de 2014

Balances

No soy de las que hacen balances cuando termina un año, la verdad. Pero en esta ocasión estoy lo suficientemente ociosa como para dedicarle un rato a esto de poner en una balanza lo ocurrido en 2014.

El año que ahora acaba ha sido bastante gris. Con momentos malos, rematadamente malos, días buenos y algunos memorables.

Unas vacaciones largamente postergadas, un trabajito inesperado (aunque más duro de lo que parecía), el inicio del cole de Leo, con sus recién descubiertas ganas de aprender y sus progresos, el nacimiento de mis sobrinos, conocer a alguna gente nueva que merece la pena, confirmar que otra que ya conocía es mejor de lo que pensaba, son las pequeñas grandes cosas por las que sonrío cuando echo la vista atrás.

Luego están las otras. Esas que me hacen torcer el gesto y que me bajan el ánimo. No es que hayan sido grandes desgracias, afortunadamente. Más bien ha sido como esa tortura conocida como la Gota Malaya. Pequeñas cositas que van cayendo una tras otra, sin prisa pero sin pausa, que al final te desgastan. No soy una llorona, aunque lo piensen algunos que se creen que me conocen, pero reconozco que todas esas cositas me han mermado el ánimo. Me he vuelto más pesimista, más cínica, más desconfiada.

Todo eso me lleva a mirar el día de hoy con la mayor indiferencia que recuerdo en mis 36 años de vida. Nada espero de esta noche, tan mágica y llena de sueños como me parecía en otros años, sobre todo cuando era sinónimo de salir con los amigos y de diversión, con la consabida resaca de año nuevo en la mayoría de las ocasiones. Hoy a lo máximo que aspiro es a cenar tranquilamente, encontrar algo medianamente potable que ver en la tele, y mandar algún que otro mensaje a ciertas personas de las que suelo acordarme en este tipo de momentos.

No quiero decir que no tenga esperanzas para el 2015, todo lo contrario. Yo siempre aspiro a conseguir todo lo que quiero, y procuro empezar el año con la mente limpia, para intentar que cada uno sea el mejor de mi vida.

El problema con eso es que, como muchas otras cosas, no depende de mí misma, por mucho que lo digan los gurús del pensamiento positivo. Puedo poner todo mi empeño en que me sucedan cosas buenas, pero que pasen, eso ya es otra cosa. ¿O es que a la gente desgraciada le encanta que les lluevan ostias? Pues eso...

En fin, que yo empezaba haciendo balance del año que termina y acabo reclamando mi derecho a ser una pesimista. Serán cosas de la edad.

Feliz año a todos. Sea como sea.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Esto no es fútbol

Soy futbolera. Siempre lo he dicho. Disfruto de un buen partido. Llevo mis colores a gala y no me escondo. Jaleo los goles y sufro las derrotas. Comento las jugadas, aunque no pretendo saber más que nadie. Defiendo a mis equipos dentro de la lógica, y no suelo perder los papeles. Asumo las críticas al deporte que adoro, e incluso comparto muchas de ellas. Me harta tener que demostrar que no soy imbécil por el hecho de ver todos los partidos que puedo. Critico a dónde están llevando este deporte, en el que parece que últimamente lo único que importa es el dinero.

Hoy me han jodido, pero bien.

Hoy una panda de descerebrados (que son más de los que todos quisiéramos, aunque siempre que pasa algo se dice eso de son cuatro, no representan a nadie) me ha quitado de un plumazo todas las razones que siempre he tenido para defender mi afición.

Hoy les han dado argumentos a todos esos que dicen que el fútbol es un deporte de cafres, que idiotiza, que embrutece.

Y no es culpa en exclusiva de la panda de cabrones que han quedado para zurrarse, con el resultado más lamentable posible. Es culpa también de esos presidentes que han dicho que es cosa de los radicales, no de los equipos. Y lo es porque esos equipos son los que les permiten entrar en sus estadios, enseñorearse en sus gradas, acompañarles en sus desplazamientos y andar como Pedro por su casa por dentro y fuera de los campos.

Es culpa también de los periodistas que siempre les ríen las gracias, que se admiran de la fidelidad que sienten por sus colores, de la entrega con la que animan al equipo. La misma entrega, dicha sea de paso, con la que apedrean el autobus del equipo rival.

Los mismos periodistas que se afanan en azuzar rivalidades, en calentar los partidos, llevarlos al terreno del orgullo de una ciudad, de una región, de un país. Esos que se sacan fotos con las peñas más radicales, que les dan voz en sus programas o en sus artículos, que hacen que la información deportiva se haya quedado en un segundo plano, primando las estupideces. Que hacen campaña a favor de tal o cual jugador o equipo, desprestigiando y humillando a los demás.

Amo el fútbol, me encanta ver a mi equipo bordar un partido, me escuece cuando el rival nos pasa por encima. Canto cuando voy al estadio, grito desde casa cuando veo los partidos, discuto tácticas y cambios, les atizo a los míos cuando se lo merecen, reniego de la prensa que sólo siembra ponzoña entre aficiones y he dejado de ver, oir o leer la mal llamada crónica deportiva.

Por eso me duele el doble que pasen cosas como las que hoy han pasado. Que se organicen quedadas para matarse entre aficiones rivales, que se quite importancia a una tragedia como la ocurrida. Saber que la jornada que viene ya se habrá olvidado todo, que cada uno seguirá lo suyo, que entre todos seguirán hundiendo el deporte que amo, hace que me hierva la sangre.

Seguiré defendiendo a mi equipo, a mi deporte, pero también seguiré asqueada por todo lo que lo rodea, que no hace mas que dar la razón a todos los que piensan que ser futbolero es igual a ser un energúmeno.

Que nos devuelvan el deporte que nos han robado. Que se haga limpieza desde dentro. Los equipos han de eliminar a sus ultras, cueste lo que cueste. Los aficionados debemos de repudiarles, a los que van a los campos y a los que publican en los periódicos, que se hacen llamar periodistas, cuando sólo son forofos con licencia para decir lo que quieren. Algunos ya han empezado, otros siguen silbando y  mirando hacia otro lado porque los ultras son los que dan dinero a los equipos. Espero que se pongan soluciones, aunque me temo que en algunos ámbitos, quizá sea demasiado tarde.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Surrealismo puro

No sé muy bien qué pasa últimamente, pero vivo en una sensación constante de estar fuera de bolos.

Me explico. Cada día desayuno con la radio puesta, y no hay mañana en la que no escuche alguna noticia que me hace despertar de golpe. Corruptelas, estafas, declaraciones fuera de tono, acusaciones improbables, ridículos de presentadoras de televisión, políticos con la boca más grande que el cerebro, famosetes con ganas de opinar que acaban cagándola, mamoneos judiciales...a todo esto creo que yo, y todos, ya nos estábamos acostumbrando, que no resignando.

Y de repente, entra por la puerta grande un chaval con cara de no haber roto un plato en su vida, del que hablan absolutamente todos los periódicos, telediarios y medios más o menos serios de internet. Un chaval, dicho sea de paso, del que lo primero que pensé cuando vi una foto fue "cara de listo no tiene". Gran error el mío.

Por lo que he ido conociendo, en una sucesion sin fin de episodios surrealistas, el chico en cuestión no sólo es listo, sino espabilado hasta decir basta, me atrevería a decir que es uno de los genios de nuestro tiempo. Si no, no me explico como un crío, con expresión de vivir con la cabeza en las nubes, pudo llegar hasta donde le dió la gana en la vida con sólo veinte años y sin más estudios que los básicos.

O eso, o en realidad es lo que la gran mayoría de nosotros sospechamos, y es que el niñato tiene uno o varios padrinos, que le han ido aupando, y que ahora esconden la cabecita cuando se han dado cuenta de que el tal Francisco Nicolás (Fran para los amigos) está ligeramente trastornado y se ha creído que es James Bond en carne y hueso.

Ayer (a pesar de que me estaba quedando frita) estuve viendo el especial de televisión que han hecho sobre el personaje. Aunque el programa me lo tomo con toda la reserva del mundo, me entraba la risa floja al escuchar al tal Fran diciendo que el presidente de la Comunidad de Madrid le organizó una fiesta de cumpleaños en su casa, o hablando del expresidente de cuyo bigote no quiero acordarme, como si fuera su tito (Jose, le llama...). Por no decir nada de la manera en la que salían por patas sus supuestos amigos en cuanto se les acercaba la cámara.

La repanocha vino ya cuando apareció un miembro de esa cosa que no se muy bien que es, llamada Manos Limpias, diciendo que el chaval fue a negociar con él para que se retirara la acusación contra la exinfanta doña Cris, y que en la conversación se habían ido intercalando llamadas que el muchacho decía que eran de su exmajestad en persona para interesarse por el proceso de negociación. De traca.

Lo alucinante de todo este tema ya no es que Francisco Nicolás haya llegado a ofrecer sus servicios para evitar que se rompa España negociando con los dirigentes catalanes (todo ello porque ama a este nuestro país y a todos y cada uno de sus habitantes), sino que TODOS, absolutamente todos sus interlocutores en este demencial viaje al narcisismo más delirante, dieran crédito a lo que les contaba, sin pararse a pensar como podía ese crío con cara de pardillo, haber llegado a tener permiso de las más altas instancias de la sociedad para meterse en todos los charcos posibles.

La conclusión que saqué de todo lo dicho ayer, es que, o estamos ante un genio del mal sin escrúpulo ninguno al estilo de Moriarty, o tenemos en el poder a la generación de inútiles, crédulos y estúpidos más grande que haya parido madre.

La verdad es que no se muy bien cual de las dos posibilidades me deja más intranquila.

Continuará.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Llega el apocalipsis.

Una piensa a veces que ya lo ha visto todo, que nada podrá sorprenderla, y en cuanto pones la radio o te metes en internet, te das cuenta de que aún te queda muuuucho por ver en esta miseria humana llamada política.

Ya no se trata de que hayan pillado a tal o cual político trincando, cosa que vemos día sí, día también. La cosa llega a límites tan chuscos que rozan el guión de peli de esas de humor absurdo, en las que te ríes porque el gag es tan malo, que no te queda otra.

El problema de todo esto, es que no hace ni puta gracia, porque estos payasos redomados que nos gobiernan (o que pretenden hacerlo ahora desde la oposición, me da igual) tienen el poder para decidir sobre las vidas de millones de personas a las que están dejando sin ninguna esperanza. ¿Y qué hacen con ese poder? Llenarse los bolsillos, y forrarse bien el riñoncito, que parece que lo de que la crisis se está acabando no termina de ser verdad, y no vaya a ser que le pille a ellos sin un Gucci que echarse a los piés. ¡Válgame Dios! (O quien sea)

El tema es que estos sinvergüenzas, a los que se les llena la boca criticando las corruptelas del vecino, tienen mil y una maneras diferentes de hacerse los tontos, desde decir que no sabían nada, a que lo han heredado de la abuela, que la mujer hizo fortuna regentando un chigre de pueblo, y claro, lógicamente, lo ingresó en una cuenta en Suiza. ¿Qué abuela no lo hace?

Al final todo esto es como el juego ese en el que dos personas sujetan una goma elástica, cada uno por un extremo, y tiran de ella, a ver quien es el último que lo suelta. Hasta ahora lo de aguantar nos tocaba siempre a los mismos, que acabábamos llevándonos el gomazo en las uñas, con lo que duele eso, y a los que solo nos quedaba la opción de volver a coger nuestro lado, mientras en el otro se iban alternando unos y otros, todos con las mismas sonrisas de tiburón que huele sangre, prometiendo el oro y el moro hasta que conseguían aposentar sus culos en el sillón del poder. Luego, ya apoltronados, se olvidaban de todo lo prometido, y si te he visto no me acuerdo, y si no te gusta lo que hacemos, te jodes durante cuatro años, que para eso has votado y con ello ya has cumplido.

Por primera vez, se huele que esto no va a volver a colar. Al parecer, nos hemos cansado ya de llevarnos gomazos en los dedos, y por lo que se barrunta, esta vez soltaremos nosotros primero. Han tensado tanto la goma, que, aunque no han llegado a romperla, el ostion va a ser de órdago, y el culo lo sentarán, no en la poltrona, sino en el duro suelo. Vamos, en el mismo sitio que llevamos sentándolo nosotros durante casi cuarenta años (que se dice pronto).

Estos impresentables que han vivido por encima de nuestras posibilidades durante todo el tiempo que han podido, se atreven ahora a decir que los nuevos, los que les están haciendo temblar, son poco menos que los jinetes del Apocalipsis. Yo no digo que los que vienen tengan la varíta mágica para arreglar todo este desastre, pero desde luego, no pueden hacerlo peor que los que hasta ahora se venían alternando en el poder. Al menos, traen ilusión y todas las ganas del mundo de luchar para intentar, si no solucionarlo, intentar aliviar un poco la fiebre que estamos padeciendo los de siempre, desde hace demasiado tiempo.

Puede que, si al final triunfan, paguen por ilusos, o por novatos, o acaben como acabaron los de antes, pero yo voy a permitirme tener la esperanza de que no va a ser así, de que alguien pensará en los de abajo antes que en los de arriba, y que las cosas mejorarán.

Puede que de verdad llegue el apocalipsis, como tánto se llenan la boca en anunciar este atajo de ladrones que nos han estado gobernando, pero lo que esta panda de ignorantes venidos arriba no entiende, es que apocalipsis significa revelación, o quitar el velo.

Puede que al fin, nos hayamos quitado el velo y hayamos entendido que el fin del mundo no llega del cielo, sino de los inútiles que tratan a su propio pueblo como si fueran sus sirvientes, cuando en realidad es al revés.

Bienvenido sea el apocalipsis.

jueves, 9 de octubre de 2014

Que estupidez

O sea, que la culpa era de la enfermera. Claro. Pero que estúpidos hemos sido. Mira que pensar que tendría algo que ver el hecho de haber trasladado a dos enfermos en lugar de prestarles ayuda a ellos (y a todos los demás) allí, dónde de verdad se podía hacer algo. Que tontería. Estaba claro que lo mejor era mandar un avión a buscarles, aún sin todas las garantías de seguridad, aún sin tener un tratamiento con garantías, aún sabiendo que en el mejor de los casos, les traíamos a morir aquí. Meterles en un Hospital que no estaba preparado, con un personal que ha recibido un curso de 20 minutos, tras el cual les lanzan a atender las necesidades de un paciente con una enfermedad contagiosa y potencialmente mortal, pero eh, que tenemos un protocolo que garantiza la seguridad absoluta de todo el proceso.

Pero claro, es que luego hay incompetentes como esta señora, que aunque en su vida haya tratado con una enfermedad como esta, tiene que saber todos los pasos, que aunque jamás haya trabajado con esos trajes de aislamiento, con un video y una charla ya tendría que saber manejarlos y ponérselo y quitárselo como si lo hubiera hecho desde que tenía edad para vestirse, faltaría más. Para eso se le paga lo que se le paga.

¿Que se le detectaron unas décimas de fiebre y aún así se le permitió irse de vacaciones con una palmadita tranquilizadora? Pues claro, el protocolo llega hasta que la buena señora se quita el traje, punto. A partir de ahí, todo lo demás es responsabilidad suya.

Encima, seguro que ha mentido, que le ocultó a todo el mundo que había estado asistiendo a un enfermo de ébola, todo por pura maldad, por ganas de hacer daño. Porque está claro que una señora que se arriesga a hacer un trabajo para el que no está preparada, para intentar ayudar a un paciente, porque para eso se hizo enfermera, lo ha hecho para dañar la imagen de España, para atacar a la pobre Ministra Mato, que, si no estaba cuando trajeron al primer sacerdote enfermo, es porque es tan modesta la mujer que no quería acaparar el mérito de haber rescatado a este pobre hombre. Y si no respondió ninguna pregunta en la rueda de prensa cuando se conoció el caso de esta mala persona, fue porque, en su infinita bondad, no quiso dejar mal a sus subordinados, que ya se sabe que lo de sacar la superioridad intelectual luego trae resquemores, que la gente es muy envidiosa.

Así que propongo que a la enfermera se la despida fulminantemente ya mismo, estando en el Hospital, luchando por su vida, seguramente aterrorizada y totalmente mareada de la que se ha montado. Y que en cuanto ponga un pié en la calle, su primer destino sea el juzgado, para enfrentarse a, por lo menos, una querella criminal, por haber jugado con la salud de todo un país, y, lo que es más grave, con la buena imagen de un Gobierno en general y de una Ministra en particular, que no será experta en el campo de su Ministerio, pero es más buena que un cacho pan, y tan voluntariosa que suple su absoluta falta de conocimiento con un trabajo absolutamente entregado.

Y cuando vuelva a su casa (si es que no la entalegan por lo que le queda de vida...) espero que sus vecinos la traten como una apestada, que es lo que merece, por haber tenido la desfachatez de hacernos pensar a todos que los protocolos de seguridad son una porquería, que el material es insuficiente e inadecuado o que la exhaustiva formación que se le dió era escasa.

Que barbaridad. Mira que poner en duda que nuestros abnegados gobernantes han hecho mal algo en todo este proceso. Mira que pensar que lo mejor hubiera sido que un equipo especializado se hubiera desplazado a atender in situ a los Misioneros y a todos los que hubieran podido ser afectados. Mira que decir que no tienen ni puta idea de lo que hacen...¡pero si hasta nos han felicitado en Europa por la gestión! Y eso lo ha dicho el señor Presidente del Gobierno, que nunca nos mentiría, ¿verdad?

Ay, menos mal que están ellos para sacarnos de nuestra estupidez y nuestra miseria moral. Menos mal que les tenemos a ellos para hacer lo que saben que es correcto, sin tener en cuenta los consejos de los expertos...qué sabrán ellos.

martes, 23 de septiembre de 2014

Optimismo

Empiezo a estar bastante harta de esa frase que tanto escucho últimamente (de boca de grandes empresarios con el riñón bien forrado sobre todo...) diciendo que España es un país de pesimistas, y que con esa actitud no saldremos adelante.
Teniendo en cuenta que quien suele decir eso normalmente tiene el dinero suficiente como para garantizar no solo su futuro y el de sus hijos, sino también el de sus nietos y más, es hasta ofensivo. Sobre todo, porque una vez más demuestran que viven en un mundo paralelo, un mundo donde ellos pueden hacer lo que les viene en gana, y desde el que se asoman de cuando en cuando para arrugar la nariz y farfullar que la chusma está demasiado depre para sacar esto adelante.

Además, se equivocan, pero mucho, una vez más.

Salgo a la calle y veo sonrisas. Muchas de ellas con los dientes apretados, puede que aguantándose las ganas de gritar, pero ahí están. Veo caras de cansancio, de hartazgo y de angustia, pero siempre escucho palabras amables, pensamientos de mejora, de lucha. Escucho carcajadas sinceras, por cosas tan sencillas como intercambiar unos chistes en la barra de un bar con un amigo, o por ver la última barrabasada que se le ha ocurrido al pequeño de la familia en el parque.
Veo ganas de mejorar, ganas de seguir luchando, ganas de comerse el mundo y labrarse el futuro, tengan 18 años o 50.
Comparto planes de esperanza, la mayoría de las veces acompañadas de un "a ver que tal!", pero siempre con la voluntad de no bajar los brazos por duras que se pongan las cosas.

Puede que desde la óptica de esos grandes empresarios o de las élites políticas que se asoman a su balcón y nos miran desde muy alto, nuestras esperanzas, nuestras luchas, parezcan poca cosa, comparado con el enorme trabajo que tienen ellos, de sacar adelante un país (ejem...) aunque sea a costa de los que viven en él, pero eso no significa que tengan derecho a venir a decirnos que ya vale, que eso de tener la cara de preocupación no está bien, aunque no sepas hasta cuando va a poder pagar lo básico, que hay que ponerse guapos, que desde Europa nos estan diciendo que las caras largas salen mal en las fotos de la recuperación.

Que coño sabrán ellos de lo que es el optimismo...Ser optimista hoy en día es levantarse temprano para salir a buscar trabajo, aunque lleves meses haciéndolo sin resultado. Es tener que ir a la compra contando las monedas y decidiendo si esta semana toca fruta o pescado. Es ir a jugar con tus hijos para olvidarte por un ratito que este año la ropa de invierno va a tener que ser la misma del año pasado y la del anterior. Es seguir luchando, por mucho que te hierva la sangre viendo los telediarios día sí, día también, en los que te enteras que los chorizos están en todos lados, y que todos los políticos son iguales en algo, lo de los suyos no es para tanto.

Así que la próxima vez que escuche eso de que hay que ser optimista, ya ni me molestaré. Simplemente recordaré que ellos no tienen ni puta idea de lo que es.

martes, 22 de julio de 2014

Rabia

Llevo días dándole vueltas a la cabeza, no sabía si debía o no escribir sobre todo lo que está pasando en Gaza, sobre lo que está haciendo Israel. Y no porque no tenga nada que decir, durante todo este tiempo no me he quedado callada, sino porque no sabía si sería capaz de controlar mis palabras, de no dejar que fluyera la rabia y el cabreo que me quema por dentro cada vez que veo, leo o escucho las informaciones que provienen de allí.
La verdad es que no creo que sea capaz de contenerme, pero procuraré mantener mis palabras dentro de un límite, no quiero desacreditarme a mí misma poniendo por escrito todas las barbaridades que se me pasan por la cabeza.
No puedo entender en nombre de qué causa un pueblo puede permanecer impasible viendo como día tras día masacran sin piedad a sus vecinos, que no son unos desconocidos que viven a millones de kilómetros, sino que los tienen al lado. Lo que menos entiendo de todo es en qué cabeza cabe que sea legítimo bombardear indiscriminadamente a una población, sin distinción ninguna de edad, condición o estado de salud.
¿Cómo es posible que un pueblo que continuamente alude a su historia de persecuciones y masacres esté ahora haciendo eso mismo contra otro pueblo? ¿Cómo se convence a todo un país de que tienen el derecho legítimo para arrebatar sus tierras a otro, llevándose por delante a miles de personas?
He de decir que la maquinaria de propaganda del gobierno israelí debe de ser muy superior a la que en su momento tuvieron los nazis, pues no sólo han conseguido que sus conciudadanos estén convencidos de que están haciendo lo que deben, sino que han silenciado al resto del mundo, que mira lo que está pasando, en los mejores casos, apretando los dientes para no vomitar, en el peor, asintiendo con la cabeza como un padre benevolente que sabe que su hijo es el matón del colegio y en su interín está orgulloso de ello.
El gran poder de Israel no es sólo el dinero, que también, es el remordimiento.
Todo el mundo se horrorizó y aún se horroriza con lo que hicieron los nazis alemanes con el pueblo judío. Es lógico, y es deseable que todos recordemos lo que puede pasar cuando las ideas delirantes de un lider con carisma van calando en el día a día de todo un pueblo, llegando a conseguir que ese pueblo se crea con el derecho de exterminar al objeto de sus obsesiones y que no los vean casi como seres humanos, sino como obstáculos, como usurpadores que les roban lo que es suyo. Seguro que os suena de algo...
En el caso de los israelíes no es tanto la presencia de un lider con carisma como el goteo contínuo de ideas con el que se ha regado al pueblo desde el gobierno, llegando a convencerles de que la vida de los palestinos no es más que una piedra que se han de sacudir del zapato para conseguir sus objetivos.
Lo inconcebible de todo esto es que el pueblo israelí, perseguido, acosado, torturado y asesinado, se ha convertido en todo lo que siempre ha odiado, en perseguidor, acosador, torturador y asesino.
Y todo esto con el beneplácito de la mal llamada Comunidad Internacional, que de Comunidad está demostrando que tiene más bien poco.
Es vomitivo escuchar la tibias condenas de las grandes potencias, las regañinas ligeras, el mirar para otro lado y el justificarlo todo en aras de una "autoprotección" que hace ya mucho que ha perdido el poco sentido que pudiera tener...todos conocemos las imágenes de las piedras contra los tanques.
Está claro que el poderío económico de Israel tiene cogido por los huevos a cualquiera que pudiera hacerles frente, así que nadie se moja, por miedo a las consecuencias.
Mientras tanto, los niños, los enfermos, los ancianos, las mujeres, los inocentes, siguen muriendo de maneras terribles en ocasiones. Y lo peor de todo es que los supervivientes se agarrarán a los terroristas de Hamas como sus únicos salvadores, puesto que el resto del mundo les ignora...Me pregunto si es ese el objetivo real del gobierno israelí, convencernos a todos de que todos los palestinos apoya a los terroristas para tener así la excusa perfecta para exterminarlos sin piedad.
Al final, lo que queda es el lamento de los niños, las lágrimas de las madres, la mirada horrorizada del pueblo llano, mientras sus dirigentes juegan a sus juegos, aplastando todo lo que se les pone por delante.
Y la rabia...
Y la rabia es peligrosa...

miércoles, 2 de julio de 2014

Yo

Soy como soy. Nunca he pretendido ocultarlo ni engañar a nadie. Dicen los que me conocen un poco que voy de frente...a lo mejor por eso me he llevado algunas ostias bastante dolorosas.
Me gusta el fútbol, soy sportinguista de nacimiento, culé por elección y devota de un chaval llamado Lionel Andrés Messi, no en vano mi hijo se llama Leo. Soy de las que sufren, de las que no se pueden sentar cuando las cosas se ponen mal, de las que se muerden las uñas, gritan y hasta tienen taquicardias en partidos importantes, de las que se levantan jodidas al día siguiente de una derrota, de las que comentan las jugadas y discuten los sistemas con otros aficionados y no me avergüenzo de ello. No pretendo saber más que nadie, pero tampoco permito que me hagan de menos por ser una mujer.
Tengo ideas de izquierdas, puedo considerarme republicana, pero sobre todo soy antimonárquica, no cabe en mi cabeza que por haber nacido con tal o cual apellido toda una familia tenga derecho a ser mantenida por un pueblo que no les ha elegído generación tras generación. Reniego de los políticos actuales, aunque reconozco que no todos son iguales y espero que los jóvenes que vienen sepan limpiar la basura que los actuales les están dejando en todas las instituciones.
Lo que soy lo he forjado con mis propias decisiones, unas acertadas, otras muchas, erróneas. He aprendido a convivir con estas últimas, aunque siempre llevaré dentro el resquemor de no haber llegado a ser quien realmente quise, quizá por comodidad, quizá por falta de ambición. Sea como sea, asumo mi situación actual, lo que no quiere decir que me conforme con ella.
Siento que encajo en pocos lados, pero eso se acaba cuando me zambullo en cierto tipo de libros, de los que crean su propio mundo, que hacen que la fantasía y mi realidad se fundan mientras estoy leyendo. Creo universos paralelos en mi mente, dentro de esos mundos, me ayudan a llevar mejor mis miedos, a arrinconarlos y a olvidarlos por momentos. Los Siete Reinos, La Tierra Media, Mundo Medio, con su Torre Oscura, han marcado mi vida, y lo siguen haciendo.
Soy atea recalcitrante, no admito la idea de que un dios guie y juzgue mis decisiones, aunque tampoco creo que todo lo que me ocurre sea cosa del azar. No tolero intromisiones en mi cuerpo y en mi vida de los que se llenan la boca hablando de pecado y redención, no tienen ningún derecho.
Siento miedo a envejecer, pero no por el paso del tiempo, sino porque no sé si podré soportar los límites que mi cuerpo me pondrá a medida que vaya cumpliendo años. Me aterroriza que no me necesiten, puedo soportar que me ignoren los que quiero, aunque me duela, pero no que me aparten.
Busco amigos en este universo de internet para llenar el hueco que dejaron los que quedaron atrás en la vida real. He encontrado algunos que me demuestran que este mundo y el "real" se pueden complementar a la perfección si sabes como hacerlo.
Mi familia es el pilar básico de mi vida, sobre todo desde que Leo llegó. Por ellos soy capaz de todo, en caso necesario. No necesito nada más que su felicidad para sentirme plena. Sufro cuando sufren, río cuando ríen, tengo paciencia ilimitada con ellos y espero que ellos la tengan conmigo.
Soy temperamental. Me enfado cuando me llevan la contraria, intento rectificar cuando siento que he metido la pata, aunque no siempre lo consigo. Procuro no irme a dormir enfadada con los que quiero y hacerles saber que son necesarios para mí todo lo que puedo, aunque reconozco que ya no soy la misma de antes en eso...algunas decepciones lo han cambiado.
Soy lo que soy, no intento disimularlo. No soy perfecta, no lo pretendo. Tengo mi lado oscuro, intento dominarlo con pequeñas cosas. A menudo lo consigo, otras veces no, pero siempre vuelvo a la superficie. No pretendo dar lecciones a nadie, así que no me gusta que me las intenten dar a mí. Maestra de nada, aprendiza de muchas cosas. Agradezco lo que tengo, pero quiero tenerlo todo.
Esta soy yo.

martes, 3 de junio de 2014

Tiempos convulsos

Vivimos tiempos de cambio...se ve, se nota, se respira. Hemos visto cosas que parecían utopías, algunas terribles, otras impactantes, todas históricas. Y todo indica que aún pasarán muchas más, puede que cambien nuestra percepción de la vida y el sentido de mucho de lo que damos por hecho. Es apasionante, y también aterrador.

Hemos visto el nacimiento de un nuevo terrorismo, global, despiadado, que trajo consigo los atentados más terribles que se hubieran visto en tiempos de relativa paz.

Hemos pasado (y seguimos en ella por mucho que unos pocos quieran hacernos creer que no es así...) una crisis económica que ha hecho tambalearse los cimientos del sistema capitalista, una crisis que ha agrandado hasta la inmensidad la brecha existente entre la élite rica y la masa pobre y obrera, que ha hecho que el tener un trabajo no signifique vivir con dignidad y que está dejando en la cuneta a miles de personas y acabando con las esperanzas de toda una generación.

Hemos visto como el gran jefe de la iglesia católica abandonaba su cargo, el cual ocupa ahora otro que parece que quiere renovar de veras esa institución obsoleta y podrida, y que, si os soy sincera, ya me extraña que no se lo hayan quitado de enmedio visto y oído algunos de sus pensamientos.

Hemos presenciado y protagonizado el alzamiento del pueblo, pacífico, solidario y magnífico. Manifestaciones impresionantes reclamando que se rescate, lo primero, a las personas, gritándoles a los que mandan que el cargo no es grátis, que trabajan para nosotros, que no pueden hacer lo que les de la gana sin responder por ello.

Asistimos y acogemos con entusiasmo una nueva forma de comunicación, de vivir y de contarlo, de compartir historias, pensamientos, razonamientos, en la que cualquiera puede interactuar con personas afines, anónimas o conocidas, de cualquier punto del planeta.

Vivimos (con ilusión en muchos casos) el nacimiento de otra forma de hacer política, una marea joven y entusiasta que reclama su sitio en las instituciones, espantando a gritos a todos esos líderes apolillados que se agarran a la comodidad de la rutina, exigiendo una modernización de todos los niveles de gobierno de este país, para contar con la gente, para gobernar por y para las personas, líderes nuevos que han crecido viendo y pensando que las cosas están mal, pero que se pueden y se deben mejorar para todos, no sólo para unos pocos.

Ahora tiembla la otra institución que nos vino impuesta, la monarquía. Un rey que abdica porque ve peligrar su comoda posición, que ve como el pueblo ya no le rie las gracias, y que piensa, "mejor irme antes de que me echen". Su heredero no lo va a tener fácil...El pueblo habla, y el pueblo piensa que ya es momento de replantearse muchas cosas, su existencia para empezar. Esta generación ha tenido que aceptar la monarquía porque era lo que había, pero no nos conformamos. No se entiende que mientras los pobres pierden sus casas por el único pecado de haberse quedado en el paro, millones del dinero de todos se dediquen a mantener a una familia cada vez más numerosa cuyo único valor es caer bien a jefes de estado dudosos e interceder por empresarios millonarios para ayudarles a expandirse.

Puede que yo no vea la Tercera República, la mayoría absoluta de la derechona y la connivencia de los que se hacen llamar Socialistas lo impedirá, pero tal vez mi hijo y su generación viva en ella...tal vez ellos sean los que culminen el proceso que ha empezado y que es imparable, le pese a quien le pese. Lo que es seguro es que mi hijo y todos los que ahora son tan sólo unos niños tendrán un futuro difícil, sí, pero también lleno de esperanza.

Sigamos luchando para ayudar a que por fín lleguen, para todos, los vientos del cambio.

lunes, 19 de mayo de 2014

A votar!

No entiendo a los políticos, sinceramente. Y no se si es porque yo soy algo cortita o porque ellos viven en un mundo aparte del resto de los mortales y no tienen ni puñetera idea de lo que pasa en el día a día. Sus preocupaciones no son las mismas que las nuestras, sus acciones no tienen nada que ver con las necesidades de los demás. Así pues, concluyo que deben de ser una rama aparte de la raza humana, algo así como el "homo políticus".

Con todo esto, lo que menos entiendo es la gente que sigue votando a los mismos una y otra vez...Leo con pasmo todas las encuestas previas a las elecciones europeas y no se si echarme las manos a la cabeza o reirme hasta llorar. Siguen ganando los mismos, con poca distancia sobre los otros mismos, que, por mucho que se empeñen, son tan parecidos que si los escuchas a ciegas, no sabrías quien es de cada partido. Entonces, ¿qué conclusión podemos sacar?. Pues ni más ni menos, que la gente, el pueblo, los electores, o sea, nosotros, tenemos la cabeza y los oídos tan llenos de mentiras y de decepciones, que hemos optado por el camino fácil, no votar, o hacerlo por eso tan estúpido que nos han vendido de "el voto útil".

Lo que nos tiene que quedar muy claro, es que ese tan cacareado voto útil, sólo lo es si realmente se ejerce convencido de ello, no para evitar que ganen otros. Viene a ser algo así como desear que pierda el equipo rival cuando el tuyo no hace lo que debe, o sea, una estupidez, por mucho que los otros lo hagan peor, los mios no dejarán de ser unos mantas (perdón por la metáfora futbolera, pero este fin de temporada ha acabado con mis sutilezas).

Estos últimos meses han aparecido muchos pequeños partidos, que abarcan todo tipo de ideologías, desde la derechona más rancia, hasta los que creen en la democracia más literal. Hay hasta una aplicación que te dice qué partido se acerca más a tu ideología, respondiendo una serie de preguntas.
A lo que voy con todo este rollo es a que la abstención no es una opción, ni en estas elecciones ni en ninguna. No lo es porque no ejercer el derecho al voto, que tanto costó obtener en muchos casos, solamente beneficia a esos dinosaurios que han encajado el culo con tanta fuerza en el sillón, que cuesta mucho moverlos, pero se puede. Para ello, sólo hay que elegir a otro partido, votarlo, y forzar a los de siempre a escuchar voces nuevas, a airear las ideas.

No voy a decir a nadie a quien debe votar, pero sí que ha de hacerlo, a quien quiera, a quien crea, sienta y piense que le representa, pero votad. Hacerlo para que los de siempre sepan quien manda, que somos nosotros, aunque se hayan empeñado en hacernos creer que son ellos los que llevan la batuta y que lo mejor es volver a votarles cada cuatro años y sentarse a esperar que cumplan lo que han prometido.

Europa es importante, nos guste o no, creamos en ella o no, porque allí se deciden cosas que afectan a nuestra vida diaria. Hay que obligarles a abrir las ventanas, que entre el aire, que se refresquen las ideas, que los grandes partidos sepan de una vez que no son imprescindibles, que no son los únicos, y que no pueden actuar impunemente. Así que este domingo, coged vuestras armas, que son los votos, y disparad una buena ráfaga para que, por lo menos, les tiemblen las piernas antes de volver a pensar que tienen carta blanca.

No la tienen, no, si no se la damos nosotros...

lunes, 14 de abril de 2014

Contradicciones de una madre primeriza

No es nada fácil ser madre. Nadie dijo que lo fuera, cierto, pero nadie dijo tampoco que era tan difícil.
Es un trabajo 24/7, sin descansos, sin bajas por enfermedad, sin posibilidad de delegar en otro y sin vacaciones ni escapaditas para desconectar.
Es gratificante, es cierto, una sola sonrisa, una sola palabra, y ya te han arreglado el peor de los días, pero es agotador.
Hay ratos en los que te preguntas en qué demónios estabas pensando el día en el que se te ocurrió que tener un niño sería una buena idéa, y hay otros en los que te preguntas por qué has esperado tanto.
Hay días en los que te sientes completamente feliz y días en los que te sientes una perfecta inutil, sobre todo cuando te da por pensar que tu madre, a tu edad, ya tenía dos hijos y además trabajaba fuera de casa...
Puede ser frustrante, puede ser maravilloso, pero siempre es el trabajo más exigente que he conocido jamás.
Cierto que los padres ayudan, o lo intentan, pero al final siempre eres tú la que lo deja todo, la que se pone en último lugar, la que deja casi de existir en los primeros años para sacar adelante a ese pequeño ser humano que se ha hecho dueño de toda tu existencia, incluso en los sueños.
También es verdad que tú eres a la que acude cuando se hace daño, cuando descubre algo y cuando necesita que le ayuden en cualquier cosa, y es a tí hacia la que corre cuando hace un rato que no te ve.
No me arrepiento en absoluto de haber sido madre, aunque desde que lo hice, se ha complicado mi vida hasta en lo que parecía ser sencillo. Vivo cansada, he relegado las amistades, no tengo vida social, no puedo hacer nada que no haya planeado primero (y con tiempo!), veo dibujos durante 12 horas al día, conozco los parques como la palma de mi mano, me he aprendido canciones tontas e historias aún más tontas, me devano los sesos cada semana planificando menús para conseguir que coma de todo, no tengo intimidad ni para ir al baño, ya casi no recuerdo lo que es dormir más de 6 horas y me paso gran parte de los días recogiendo juguetes y la otra parte regañando para que lo haga él.
Y aún así, me asalta la culpabilidad cuando lo dejo en otras manos para tener un ratito para mí, y hago las cosas a mil por hora cuando estoy sola, para que no sea demasiado tiempo, me sonrío cuando recuerdo la ultima frase que ha perpetrado con esa lengua de trapo y martilleo los oídos de cualquier incauto que me pregunte por mi tesoro contando una y otra vez lo estupendo que es.
Contradicciones de ser madre, supongo.
Nunca había pensado que un trabajo tan duro y tan exigente pudiera ser tan bonito y tan satisfactorio.
Ojo que no se enteren los empresarios o los políticos, no vaya a ser que se les ocurra hacernos cotizar por un empleo que, este sí, es indefinido.

domingo, 23 de marzo de 2014

A por ellos

Estamos gobernados por políticos ruines, egoístas, crueles y mentirosos. Todos ellos, los presentes y los pasados. Lo que pasa es que los actuales han rebasado ya todas las líneas habidas y por haber, reales o imaginarias, rojas, verdes o amarillas.

Sólo una persona ruín puede comparar a la gente que quiere manifestarse pacíficamente para reclamar sus derechos con un partido de ideología neonazi, se ve que lo de los terroristas ya se les quedaba corto. Pues resulta que esa persona preside por herencia la capital de este país de chirigota, y seguramente (si no él mismo, otro personaje fachoide de su partido...) volverá a ganar las próximas elecciones, porque somos así, la mitad de los madrileños no irá a votar porque ya están hartos de los políticos, y la otra mitad les volverá a votar porque ellos sí que viven muy a gusto gobernados por semejante animal.

Y la verdad es que me temo que el caso se puede extrapolar al resto del país, porque estamos hartos, mucho, todos, y las frases más reiteradas son "yo ya no voto, al final hacen lo que quieren" y, "total, son todos iguales". Reconozco que me siento más que tentada a darles la razón, porque parecen todos los mismos perros con diferentes collares, y porque con el sistema electoral actual, se han asegurado de que sólo dos compitan por gobernar, poniéndoselo prácticamente imposible al resto de partidos, por mucho que algunos de ellos suban en las encuestas, al final si no se pegan a alguno de los grandes, no llegarán a nada.

Yo no pienso que todos sean iguales, como no pienso que la solución a todo lo que está pasando esté solo en sus manos. Los ciudadanos ya han demostrado que están más que dispuestos a participar, a sugerir, a ayudar, pero me temo que ninguno de esos dos dinosaurios llamados PP y PSOE recogerá el guante para permitir que la democracia lo sea de verdad y la gente tenga un papel mayor que el de limitarse a meter la papeleta en la urna cada cuatro años. Por mucho que unos u otros se apunten al carro del movimiento social de protesta según les toque gobernar o esperar su turno en la oposición, la verdad es que tienen miedo de que el pueblo les demuestre que en realidad no son nada sin nosotros, sólo un hatajo de ruines, egoistas, crueles y mentirosos, que se agarran a la crisis para poder imponer sus ideas, cada vez más caducas, más polvorientas, más retrógradas.

Los ciudadanos estamos hartos, enfadados y más que molestos, pero también estamos cansados...esa es su fuerza, agotarnos hasta que ya perdamos hasta las ganas de luchar, para poder intercambiarse los puestos cada cuatro u ocho años y seguir llenandose los bolsillos y las barrigas, porque por mucho que presuman de austeridad, siguen cobrando un pastón por faltarse al respeto cada vez que se reúnen en el parlamento y por decirle al otro "tú hiciste lo mismo" o "yo lo haría mejor"...lo dicho, mentirosos...

No se lo permitamos, no dejemos que sigan apoltronados en sus sillones, en sus despachos, mirándonos a todos desde arriba y bajando a la calle cada cuatro años para ponerse una chupa de cuero y demostrarnos que son muy guays y que sí, que nos escuchan y nos comprenden y ellos sí que tomaran medidas justas para salir de esta mierda.

Que sigan sintiendo nuestro aliento en su nuca, que sepan que les estamos observando. Ni un segundo de descanso, que sean ellos los que se desgasten, que tengan que aguantar nuestros reproches, que sepan que su puesto no es gratis, que nosotros les pagamos, así que les exigimos que cumplan. A por ellos, a por todos, con toda la fuerza que nos da la mayoría, porque hasta el silencio de algunos sólo sirve para que los gritos de la calle se escuchen más alto.

Como decía una de las pancartas del 15M...si no nos dejan soñar, no les permitamos dormir.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Empatía

Últimamente me estoy dando cuenta de que el mundo se divide con bastante facilidad en dos tipos de personas según un único criterio, y es el de la empatía. Para no darle muchas vueltas ni entrar en definiciones académicas, lo diré con mis propias palabras. La empatía es la capacidad que tienen (tenemos, me gusta pensar... )algunas personas de ponerse en el lugar del otro, intentar sentir lo que siente otro en determinadas situaciones.

Según esta definición, no se de qué nos asustamos cuando escuchamos las declaraciones de ciertos personajes públicos, sean políticos o miembros del clero, pues está bastante claro que para ellos no existe la empatía, pero no porque no la conozcan, sino porque no les sale de la real gana ponerla en práctica en algunos casos.

¿Alguien piensa que un obispo se ha puesto en la piel de una mujer violada cuando dice tan pinturero que ya que ha sido víctima, lo que no puede hacer es provocar una víctima más abortando? ¿Creeis que ese hombre ha sido capaz de pensar por un momento en lo que sentirá esa mujer gestando y luego dando a luz a una criatura que le recordará continuamente lo que le pasó? No, ni por un momento. Y cómo seguramente se le habrá ocurrido a ese personaje, dar al niño en adopción no soluciona el problema para nada.

En la misma línea de pensamiento podemos afirmar que ningún político de los actuales es capaz de ponerse en el lugar de las personas que lo han perdido todo, o que las están pasando muy putas para salir adelante, cuando les dicen tan alegremente que las cosas están mejorando (y como ya dije en otra ocasión, sin hacer nada! Es el mejor truco desde lo de los panes y los peces!), que lo peor ya ha pasado, que pronto habrá trabajo como churros y que vale ya de protestar, que queda feo en los noticiarios alemanes, y luego tienen que aguantar las miraditas de la Merkel cuando van de chupipandi a Bruselas o a Estrasburgo...que vergüenza!!

Pero los que estoy segura de que carecen absolutamente de eso llamado empatía son esos que salen en las noticias hablando de la tragedia de la inmigración ilegal como quien habla de lo molestos que son los mosquitos en verano, a ver si este año compramos un insecticida mejor, colega, o ponemos más cuchillas, o electrificamos las playas, que los negritos siguen llegando y tienen la mala idea de morirse cuando intentamos que no nos manchen la arena, y, amigo, eso sí que queda mal en los telediarios alemanes y la tita Ángela tiene un disgusto que no veas.

La empatía...ese intangible que hace que la persona que la tiene llore de indignación con los puños apretados cada vez que ve las noticias, o que maldiga para sus adentros cuando se entera que otro de esos políticos que se supone que van a sacarnos de la mierda se ha dedicado a almacenar como una hormiguita su buen dinero, pero eso sí, en Suiza, que aquí no te puedes fiar ni de los bancos.

Ese mismo intangible que hace que la persona que no la tiene no de la cara por todas las marranadas que se están descubriendo dentro de su partido, que no se ponga ni colorado cuando dice que los sueldos no bajan, sino que suben, que legisla según lo que le digan desde un lugar que está a miles de kilómetros del pais que dicen amar y por el que están dispuestos a sacrificarse, recortar todo lo recortable y después sentarse en su despacho con una sonrisa floja y pensar lo bien que lo están haciendo mientras preparan el viaje a la enésima cumbre europea para...para...eshtoooooo...bueno...ya me lo eshplicarán cuando llegue, despuésh de darme las palmaditash en la eshpalda y antesh de entregarme la carpetita con losh shiguientesh colectivosh a losh que tenga que vapulear...


miércoles, 12 de febrero de 2014

Los tiempos cambian, algunas cosas, tardan en hacerlo

Cuando supimos que estaba embarazada, todo el mundo hacía la típica pregunta..."¿Queréis niño o niña?". La respuesta tanto de mi chico como mía era la misma, da igual con tal de que esté sano...pues bien, por mi parte era una mentira a medias, porque a pesar de que lo más importante era que estuviera sano, para mí era casi igual de importante que fuera un niño.

El porque es tan simple como tópico, como mujer, se perfectamente a cuantas dificultades se tendría que enfrentar mi hija para llegar a conseguir lo que quisiera en la vida, y aunque yo intentara facilitarle todo lo que estuviera en mi mano, la sociedad es especialista en poner zancadillas que provocan caídas dolorosas. Así que, cuando en la ecografía se vió claramente que era un niño, mentiría si dijese que no suspiré de alivio.

Puede que parezca egoísta por mi parte, pero viendo lo que está pasando actualmente y teniendo en cuenta que los españoles tenemos cierta tendencia a la autodestrucción y recaeremos en el gobierno facha aún varias veces, creo que no me equivoqué en mi alivio.

Ya de por sí, el mundo no es fácil cuando eres mujer. Se te supone más débil, menos capaz y con más problemas que un hombre para todo, estudiar, trabajar,casi incluso pensar. Si además le sumas un gobierno que considera que estudiar religión católica (tradicionalmente feminista, ¿verdad?) es tan importante como estudiar matemáticas, pues así estamos...o así estaremos, más bien.

Como mujer, tienes que estar contínuamente demostrando todo, que eres capaz de trabajar como una mula, que puedes cargar con responsabilidades, que mereces cobrar lo mismo que un compañero varón, que no vas a salir corriendo hecha un mar de lagrimas porque te echen una bronca si la mereces...vamos, lo mismo que las mujeres han hecho día tras día durante siglos y siglos, y no en el trabajo, sino en su vida normal. No conozco a nadie que trabaje más que un ama de casa, sobre todo si tiene hijos, por cierto, ¿qué responsabilidad puede traer un trabajo, sea de oficinista o de físico nuclear que sea mayor que educar y criar a un hijo?. Lo del salario voy a pasarlo por alto, porque soy de las que consideran que ya sólo por todo lo que resuelve en un día normal una mujer que esté en casa, merece al menos el salario mínimo. Y lo de nuestra supuesta debilidad de carácter me lo tomo a cachondeo, porque siendo fina dire que si los hombres tuvieran el baile de hormonas que tenemos que soportar durante casi toda nuestra vida, se agotarían las existencias de pañuelos.

Así pues, me alegro de que mi hijo sea un niño, porque por mucho que me desquicie, se que tendrá más facilidades en la vida, y si algún decido (lo recalco...DECIDO YO) darle una hermana, puedo prometer y prometo (que decía aquel...) que trataré con todas mis fuerzas de educarla como una luchadora, que se ría en la cara de todo aquel que le diga "tú no puedes hacer esto porque eres mujer" y que sea consciente de que ella podrá hacer lo que le de la gana, por difícil que se lo pongan.

Las cosas están cambiando, cierto, pero los poderosos se preocupan demasiado de pegarnos patadas en los tobillos de cuando en cuando para que recordemos cual creen ellos que es nuestro lugar, y eso va a tardar en cambiar...

miércoles, 29 de enero de 2014

Con la iglesia hemos topado

Esto de ver las noticias o escucharlas por la radio se está poniendo algo surrealista. La afición de los miembros del actual gobierno en apelar a los santos y vírgenes empieza a ser preocupante...al final va a resultar que nos gobierna San Judas Tadeo, patrón de los imposibles, y así nos va.

Resulta un pelín irritante que en un país presumiblemente láico se empeñen en meter a sus santos, vírgenes y demás familia en todas partes, empezando por la educación (eh, señor Wert?) y acabando hasta por la reducción del paro, que ya se sabe que la Virgen del Rocío siempre echa una mano. Rediós, lo que hay que oir.

La cuestión se pone más interesante todavía cuando vemos que la Santa Madre Iglesia mete mano en todo lo relacionado con la vida de los españolitos de a pié, incluído en algo tan supuestamente sagrado como el derecho de elección, ¿o no somos una democracia?.Y aquí llegamos a la madre de todos los desmadres, nunca mejor dicho, porque la Ley del Aborto que pretende aprobar el señor Gallardón (alias "el facha de mi hijo Albertito") pasa de castaño oscuro. No sólo nos pone al nivel de países ultracatólicos, sino que deja el papel de la mujer en mera incubadora que pierde cualquier derecho desde el mismo momento en que el palito del pis dice que está embarazada. Eso ya de por sí es una aberración, pero toma caracter de escándalo cuando se observa que son muy pocas las féminas del partido popular que se han atrevido a levantar la voz al respecto, dando por bueno eso tan bíblico de "la mujer en casa con la pata quebrada".

Me indigna sobremanera que se empeñen en eliminar el supuesto de malformaciones fetales, sobre todo viendo la atención que después dedican a los dependientes y sus familias. Recuerdo una entrevista en la que le preguntaron a Gallardón si tendría un hijo aunque supiera que iba a nacer con malformaciones graves. Él, muy digno, contestó que por supuesto. Yo personalmente pienso que la pregunta estaba mal formulada o no se la hicieron a la persona correcta. Yo hubiera optado por preguntarle a la señora de Gallardón si ella estaba dispuesta a tener a ese hijo, puesto que, salvo que Gallardón tenga un oscuro secreto que explique su obsesión por mangonear la capacidad de ser madre, sería ella quien tendría que albergar durante 9 meses a ese niño en su cuerpo, sufrir para traerlo al mundo, y luego dedicar el resto de su vida a él, que ya se sabe quienes son en mayor porcentaje los cuidadores de los dependientes.

La verdad es que doy por hecho que la respuesta sería la misma fuera quien fuera el miembro del matrimonio Gallardón que respondiera, pero seguro que ellos no tienen dificultades económicas para ocuparse de sus hijos.

No voy a ser yo quien diga qué decisión tiene que tomar una mujer a la que se le comunica que su hijo nacerá con malformaciones graves, pero desde luego, no tiene que ser un ministro o un gobierno el que decida que ese hijo tiene que nacer por decreto, menos aún, si después tienen pensado abandonar a su suerte tanto al niño como a la familia que se desvivirá por atenderle.

Lo gracioso es que los que apoyan fervorosamente esta ley ilógica son los que luego se llenan la boca criticando a los musulmanes porque su religión denigra a la mujer...lo de la paja en el ojo ajeno se les podría aplicar a las mil maravillas.

Como he leído en una pintada publicada por Julio Anguita en Facebook, "obligarnos a parir es violencia".

La religión cada uno en su casa, señores.


domingo, 26 de enero de 2014

Generación perdida



Escucho los resultados de la EPA del último trimestre del 2013 y veo que algunos dicen que el paro baja (y sin hacer nada!! Eureka!! Esto sí que es una transformación y no la de los alquimistas!!). Curioso análisis, visto que a pesar de que las cifras de inscritos en el INEM han bajado, cada vez hay más familias en las que todos sus miembros están en paro, o siguen subiendo como la espuma los parados que llevan más de 2 años buscando trabajo. La realidad es que el paro baja porque la gente se marcha de España a buscarse la vida o porque han comprendido que estar apuntado al INEM es tan útil como ponerse un avatar amarillo en Whatsapp...pero ese es otro tema.

El título de este primer post es el que es porque yo tambien veo que esta situación está dejando atras a toda una generación, pero en mi opinión no es la que todos los analistas (con mucna razón por otra parte...) se esmeran en ponderar, o sea, los jóvenes, esos chicos hiperpreparados que están viendo como para poder salir de casa de sus padres y formar sus propias familias no les va a quedar más remedio que marcharse de aquí...o comprarse un tarro bien grande de vaselina y llevar el curriculum a una ETT. Ellos son una generación desperdiciada, no perdida, se les obliga a joderse el presente para poder aspirar a tener un futuro, pero son fuertes y están empezando en esto de la vida, así que saldrán adelante...probablemente dejando atrás el país que les vió nacer, pero bueno, visto que a ellos no se les ha dado casi nada, por qué iban a deberle algo?

La generación que a mi me preocupa es la mía, la de los treintañeros y cuarentañeros que han perdido su trabajo y que van (vamos) a tenerlo crudo para reincorporarnos a la vida laboral. A cierta edad hay muchas posibilidades que se cierran, ya sea por edad, ya sea por tiempo de inactividad. Al final acabas dando vueltas curriculum en mano, dejándolo en todos los sitios que se te ocurren, enviándolo por mail a los que no tienes cerca y apuntándote a todas las ofertas posibles de Infojobs aunque no tengan absolutamente nada que ver con lo que tú has estudiado,ni siquiera con aquello de lo que habías trabajado. Desde luego no pasas del primer corte, porque al lado de tu CV en esas ofertas, la empresa tiene otros 100 como el tuyo y unos 1000 de chavales mucho más preparados que tú y con muchas más tragaderas, porque acaban de empezar y lo que mas les importa (y con razón) es rellenar ese incómodo hueco del curriculum que pone "Experiencia Laboral".

No se trata de perder la esperanza, nunca llovió que no escampara, es cierto, y esto acabará remontando. Pero de aquí salimos mucho más pobres, mucho más puteados y dejando a mucha gente por el camino. Gente que ya está metida en una hipoteca, con hijos en muchos casos, y eso corta las alas a cualquiera, porque es muy jodido apuntarse a la tan cacareada "movilidad exterior" cuando estás pagando una letra y tienes a una personita que depende de tí, a la que no puedes andar meneando por media España (y menos por medio mundo) a expensas de un contrato de 6 meses o un año. O renuncias a estar con tú familia 5 o 6 días a la semana, o peor...

La cuestión es qué va a ser de esa generación, mi generación, que no llegará a cotizar lo suficiente para tener derecho a una pensión ni trabajando de contínuo el resto de su vida hasta alcanzar la escurridiza edad de jubilación. No soy derrotista, sólo me echo la realidad a la cara.

A todos esos que, como yo, ven el futuro, no negro, porque el derecho a mirar el sol no nos lo va a quitar nadie, pero sí tirando a gris, sólo puedo decirles que no hay que rendirse, cierto, pero que también tenemos derecho a nuestro momento de pataleo, porque en nosotros, de momento, nadie ha pensado.

Así que, toca buscarse los garbanzos como se pueda...y donde se pueda. Ánimo a todos y todas, incluída yo misma!