lunes, 19 de mayo de 2014

A votar!

No entiendo a los políticos, sinceramente. Y no se si es porque yo soy algo cortita o porque ellos viven en un mundo aparte del resto de los mortales y no tienen ni puñetera idea de lo que pasa en el día a día. Sus preocupaciones no son las mismas que las nuestras, sus acciones no tienen nada que ver con las necesidades de los demás. Así pues, concluyo que deben de ser una rama aparte de la raza humana, algo así como el "homo políticus".

Con todo esto, lo que menos entiendo es la gente que sigue votando a los mismos una y otra vez...Leo con pasmo todas las encuestas previas a las elecciones europeas y no se si echarme las manos a la cabeza o reirme hasta llorar. Siguen ganando los mismos, con poca distancia sobre los otros mismos, que, por mucho que se empeñen, son tan parecidos que si los escuchas a ciegas, no sabrías quien es de cada partido. Entonces, ¿qué conclusión podemos sacar?. Pues ni más ni menos, que la gente, el pueblo, los electores, o sea, nosotros, tenemos la cabeza y los oídos tan llenos de mentiras y de decepciones, que hemos optado por el camino fácil, no votar, o hacerlo por eso tan estúpido que nos han vendido de "el voto útil".

Lo que nos tiene que quedar muy claro, es que ese tan cacareado voto útil, sólo lo es si realmente se ejerce convencido de ello, no para evitar que ganen otros. Viene a ser algo así como desear que pierda el equipo rival cuando el tuyo no hace lo que debe, o sea, una estupidez, por mucho que los otros lo hagan peor, los mios no dejarán de ser unos mantas (perdón por la metáfora futbolera, pero este fin de temporada ha acabado con mis sutilezas).

Estos últimos meses han aparecido muchos pequeños partidos, que abarcan todo tipo de ideologías, desde la derechona más rancia, hasta los que creen en la democracia más literal. Hay hasta una aplicación que te dice qué partido se acerca más a tu ideología, respondiendo una serie de preguntas.
A lo que voy con todo este rollo es a que la abstención no es una opción, ni en estas elecciones ni en ninguna. No lo es porque no ejercer el derecho al voto, que tanto costó obtener en muchos casos, solamente beneficia a esos dinosaurios que han encajado el culo con tanta fuerza en el sillón, que cuesta mucho moverlos, pero se puede. Para ello, sólo hay que elegir a otro partido, votarlo, y forzar a los de siempre a escuchar voces nuevas, a airear las ideas.

No voy a decir a nadie a quien debe votar, pero sí que ha de hacerlo, a quien quiera, a quien crea, sienta y piense que le representa, pero votad. Hacerlo para que los de siempre sepan quien manda, que somos nosotros, aunque se hayan empeñado en hacernos creer que son ellos los que llevan la batuta y que lo mejor es volver a votarles cada cuatro años y sentarse a esperar que cumplan lo que han prometido.

Europa es importante, nos guste o no, creamos en ella o no, porque allí se deciden cosas que afectan a nuestra vida diaria. Hay que obligarles a abrir las ventanas, que entre el aire, que se refresquen las ideas, que los grandes partidos sepan de una vez que no son imprescindibles, que no son los únicos, y que no pueden actuar impunemente. Así que este domingo, coged vuestras armas, que son los votos, y disparad una buena ráfaga para que, por lo menos, les tiemblen las piernas antes de volver a pensar que tienen carta blanca.

No la tienen, no, si no se la damos nosotros...

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