domingo, 24 de enero de 2016

De tiempo y destiempos

Gijón. 24 de enero. Hace sol. Y no de ese sol de invierno que da gusto después de un amanecer gélido. Del que pica, del que te hace sudar en cuanto das dos pasos a un ritmo normal. Hace calor. 21º.
Hablo con la gente. Pongo la tele. Escucho la radio. Siempre las mismas frases. Siempre el mismo argumento.
Pues que buen día hace. Qué maravilla de tiempo. Da gusto salir a pasear, tomarse algo en una terraza, poder hacer vida en la calle.
No entiendo nada. Pienso en ello mientras miro una foto sacada hace cinco años en la que yo misma salgo abrigada hasta las cejas (siempre he sido friolera) mientras veo nevar en la playa de Gijón. No cuajó, por supuesto, pero eso sí que fue bonito, una maravilla de tiempo.
Puede que con los años me esté volviendo gruñona, que me empiece a costar asumir los cambios, como dicen que te pasa con la edad. A lo mejor a mis 37 (38 en agosto), estoy sufriendo una especie de viejunismo prematuro.
La verdad es que no le veo nada bueno a este calor a destiempo. Se lo podría ver si viniéramos (como pasaba cuando yo era niña, toma frase de viejuna...) de un otoño gris, lluvioso y frío. Pero no es el caso, ni mucho menos. Y no lo digo yo. Ha salido en todos los telediarios, se ha comentado en todas las radios, se ha visto por todo internet. Ha sido el otoño más cálido y seco en mucho tiempo.
Y el invierno no pinta mejor. Las previsiones parecen más de primavera que de invierno (porque sí, estamos en invierno), con una ausencia total de frío y de lluvia, y ya no digamos de nieve.
Me siento como un bicho raro en mi entorno, porque arrugo la nariz con fastidio cuando salgo a la calle y me pega el vaporazo, mientras que todo el mundo parece estar batiendo palmas con las orejas por este calor pegajoso y absurdo, que hace que te cruces con gente que se ha puesto el anorak por costumbre o porque lo manda el calendario, mientras tienen la cara colorada como si fueran a explotar.
El peque ha estado malito esta semana. Cinco días sin apenas salir de casa. Fiebre, mocos, tos...La pediatra dice que este año es increíble la incidencia de la gripe. Casi del 50%.Y se echa las manos a la cabeza pensando en la que le viene encima con el previsto repunte de la epidemia en febrero.
A lo mejor soy la única que le ve la relación con el otoño que hemos tenido y el invierno que estamos teniendo.
A lo mejor me estoy volviendo loca por no sumarme a la mayoría y bajar a la playa dando saltitos para tostarme en la arena (????), o decir eso de "¡pero qué día más bueno tenemos!". Puede ser. Lo de loca, digo, porque hay pruebas que apuntan a ello. Podéis preguntar a los que me conocen.
Sea como sea, miro la previsión del tiempo y veo que para mañana la máxima va a ser de 19º. Pues nada. A preparar el arsenal de antigripales, porque esto no va a traer nada bueno.
A cada tiempo, su tiempo.

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