O sea, que la culpa era de la enfermera. Claro. Pero que estúpidos hemos sido. Mira que pensar que tendría algo que ver el hecho de haber trasladado a dos enfermos en lugar de prestarles ayuda a ellos (y a todos los demás) allí, dónde de verdad se podía hacer algo. Que tontería. Estaba claro que lo mejor era mandar un avión a buscarles, aún sin todas las garantías de seguridad, aún sin tener un tratamiento con garantías, aún sabiendo que en el mejor de los casos, les traíamos a morir aquí. Meterles en un Hospital que no estaba preparado, con un personal que ha recibido un curso de 20 minutos, tras el cual les lanzan a atender las necesidades de un paciente con una enfermedad contagiosa y potencialmente mortal, pero eh, que tenemos un protocolo que garantiza la seguridad absoluta de todo el proceso.
Pero claro, es que luego hay incompetentes como esta señora, que aunque en su vida haya tratado con una enfermedad como esta, tiene que saber todos los pasos, que aunque jamás haya trabajado con esos trajes de aislamiento, con un video y una charla ya tendría que saber manejarlos y ponérselo y quitárselo como si lo hubiera hecho desde que tenía edad para vestirse, faltaría más. Para eso se le paga lo que se le paga.
¿Que se le detectaron unas décimas de fiebre y aún así se le permitió irse de vacaciones con una palmadita tranquilizadora? Pues claro, el protocolo llega hasta que la buena señora se quita el traje, punto. A partir de ahí, todo lo demás es responsabilidad suya.
Encima, seguro que ha mentido, que le ocultó a todo el mundo que había estado asistiendo a un enfermo de ébola, todo por pura maldad, por ganas de hacer daño. Porque está claro que una señora que se arriesga a hacer un trabajo para el que no está preparada, para intentar ayudar a un paciente, porque para eso se hizo enfermera, lo ha hecho para dañar la imagen de España, para atacar a la pobre Ministra Mato, que, si no estaba cuando trajeron al primer sacerdote enfermo, es porque es tan modesta la mujer que no quería acaparar el mérito de haber rescatado a este pobre hombre. Y si no respondió ninguna pregunta en la rueda de prensa cuando se conoció el caso de esta mala persona, fue porque, en su infinita bondad, no quiso dejar mal a sus subordinados, que ya se sabe que lo de sacar la superioridad intelectual luego trae resquemores, que la gente es muy envidiosa.
Así que propongo que a la enfermera se la despida fulminantemente ya mismo, estando en el Hospital, luchando por su vida, seguramente aterrorizada y totalmente mareada de la que se ha montado. Y que en cuanto ponga un pié en la calle, su primer destino sea el juzgado, para enfrentarse a, por lo menos, una querella criminal, por haber jugado con la salud de todo un país, y, lo que es más grave, con la buena imagen de un Gobierno en general y de una Ministra en particular, que no será experta en el campo de su Ministerio, pero es más buena que un cacho pan, y tan voluntariosa que suple su absoluta falta de conocimiento con un trabajo absolutamente entregado.
Y cuando vuelva a su casa (si es que no la entalegan por lo que le queda de vida...) espero que sus vecinos la traten como una apestada, que es lo que merece, por haber tenido la desfachatez de hacernos pensar a todos que los protocolos de seguridad son una porquería, que el material es insuficiente e inadecuado o que la exhaustiva formación que se le dió era escasa.
Que barbaridad. Mira que poner en duda que nuestros abnegados gobernantes han hecho mal algo en todo este proceso. Mira que pensar que lo mejor hubiera sido que un equipo especializado se hubiera desplazado a atender in situ a los Misioneros y a todos los que hubieran podido ser afectados. Mira que decir que no tienen ni puta idea de lo que hacen...¡pero si hasta nos han felicitado en Europa por la gestión! Y eso lo ha dicho el señor Presidente del Gobierno, que nunca nos mentiría, ¿verdad?
Ay, menos mal que están ellos para sacarnos de nuestra estupidez y nuestra miseria moral. Menos mal que les tenemos a ellos para hacer lo que saben que es correcto, sin tener en cuenta los consejos de los expertos...qué sabrán ellos.
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