viernes, 1 de mayo de 2015

La luz al final del túnel

Estamos saliendo de la crisis. Eso dicen los que mandan. Se les llena la boca con esa frase. Estamos saliendo de la crisis. Estamos creciendo. Estamos creando empleo. Todo muy bonito.Todo mentira.
Me encantaría tener el mismo optimismo que ellos. Ojo, que tampoco me hundo en el pesimismo.

Soy consciente, hasta donde alcanza mi limitada comprensión de la economía, de que hay cifras que están cambiando en positivo, demostrando que las cosas se van encarrilando, que vamos sacando la cabeza de la parte más oscura del túnel. Pero de salir de la crisis, va a ser que no.

No hace falta vivir en un barrio especialmente pobre para darse cuenta de que las cosas no son como las pintan, ni mucho menos. Las tiendas siguen cerrando. La gente sigue llegando a fin de mes sin aliento. Los jovenes siguen saliendo del país para buscarse un futuro. Nos seguimos ahogando.

Nos venden que se crea empleo, mejor y en más cantidad. Me reiría si la puta realidad no la tuviera enfrente mismo de las narices. ¿Que baja el paro? Pues claro. Pero no es porque con las lluvias primaverales hayan empezado a brotar los trabajos a la misma velocidad que las flores, sino porque hay muchos que ya han perdido la esperanza y se han borrado de las oficinas del INEM, que para lo único que sirve es para perder una mañana llevando papeles. Porque de lo que yo conozco, NADIE ha encontrado trabajo a través de una oficina del INEM.

Y lo de la calidad...bueno. Ahí ya no me río, porque lo que veo en el día a día es demasiado triste.
Contratos por horas, por días, que se van renovando mes a mes. No conozco a nadie que tenga un contrato fijo. Y tampoco voy a decir que sea la reina de la vida social, pero conozco a bastante gente. Me da la sensación de que eso del contrato estable de trabajo se va a quedar en una leyenda que les va a sonar a chino a los chavales que llegan detrás, a los que sólo podemos mirar a los ojos y animarles a luchar.

Lo peor de todo no es cuando salen las cifras del paro, que todos los politicuchos que nos gobiernan cantan hinchados como pavos reales cuando son positivas, pero se cuidan muy mucho de no dar la cara cuando pintan bastos. Lo peor es cuando lo que sale son las encuestas de intención de voto y ves que siguen ganando los de siempre. Los que están, y los que estuvieron. Pierden fuelle, cierto, pero ahí siguen.

Entonces es cuando apetece ponerse a gritar, porque si aún con toda la gente que se está quedando en la cuneta, que no se podrá reenganchar cuando el tren empiece a funcionar otra vez, con todo el talento joven que está emigrando y que no volverá porque aquí hay demasiadas zancadillas, con todos los sinvergüenzas que sólo están esperando a que levantemos cabeza para volver a llenarse los bolsillos, si aún con todo esto seguimos poniendo el futuro en manos de los que se encomiendan a la virgen para que les solucione la papeleta, siendo conscientes de que esto no lo arregla ni dios, o en los que cuando están en la oposición gritan puño en alto a lo Scarlett O'Hara, que nunca se bajarán los pantalones ante la todopoderosa Europa, pero cuando llegan al gobierno ya entran echándose mano a la cremallera, pues que queréis que os diga...

Eso, y ver algunos lobos vestidos con piel de cordero que están agazapados esperando su oportunidad cuando hasta hace bien poco formaban parte de los que nos han acuchillado, y ver que se les da crédito aunque sus sonrisas tienen demasiados dientes, eso asusta.

Así que de la crisis estarán saliendo algunos. La mayoría nos seguimos apretando el cinturón, soltando un montón de tacos cada vez que leemos las encuestas y guardándonos las ganas de escapar de aquí porque, por mucho que digan que estamos creciendo, a mi sigue sin llegarme.

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